Un breve relato

 

Cuando el barco zarpa de la orilla y sus navegantes tienen claro donde van pero las olas hacen que se tambaleen, en ese momento todo es incertidumbre de preguntarse si divisaran tierra y que les deparará el camino. De repente un marinero le pregunta al capitán, que futuro les esperaría y esté le responde, lo siguiente.

Querido, el futuro no es más que una pregunta sin respuesta

Una tierra que aún no se contempla

Un cuadro que está por pintar

Millones de dudas en la testa

No saber que camino será el adecuado

Rosas con espinas escondidas

La ciudad que nunca se descubre

El sueño que nunca acaba

El eterno camino de nuestras vidas

La dulce sensación de la esperanza

El presente que nunca llega

A lo que el marino, responde: "Si, eso esta muy bien, pero quiero llegar un día a la orilla, estar tranquilo y cómodo en mi tierra".

Acto seguido, el capitán le responde: "Nunca se está cómodo en este camino que llaman vida, la comodidad lleva al desastre, siempre has de estar alerta ante los nuevos peligros que la vida ofrece, siempre has de tener algo por lo que luchar, una familia que mantener, una mujer que amar y siempre pensar que puedes perderlo, tal como lo has ganado y mantener todo aquello por lo que cada día ahora sueñas, porque cada segundo cuenta, y cada paso tienes que luchar, no será fácil pero verás como cada día creces y creces hasta que te hagas viejo y termines tus días con muchas preguntas en la cabeza y con la calma del que lo ha dado todo y ya no le queda una pizca de energía y puede irse en paz".

El barco siguió el recorrido que la brújula le marcaba pero un dia de tormenta y una mala decisión torno ese viaje en desastre y naufragaron, toda la tripulación pereció menos el marinero y su capitán. Con el paso de la tormenta llego la calma, pero no con ello las buenas noticias, en medio de la nada y con los dos agarrados a un trozo de mástil y sin fuerzas decidieron que esa iba a ser la despedida. 

- Ahora mismo, ya no tengo ganas de luchar, aquella mala decisión lo ha roto todo y sumergido a nuestros amigos, lo mejor es bajar los brazos - dijo el marinero

- Quizás tengas razón, que aquella mala decisión ha hecho que estemos en medio de la nada, desprovistos de víveres y sin vistas de la tierra prometida, no hay futuro ahora pero a lo mejor si aguantamos la tempestad, podemos salvarnos - Respondió el capitán

- No tengo esperanzas, la tormenta se lo ha llevado todo, no creo que venga nada mejor - Dijo el marinero, con la cara deshecha del cansancio

En ese momento, una barcaza los divisó a lo lejos y fue hacía allí, les preguntó que había pasado y le contaron la historia de la tormenta. Con ayuda de unas cuerdas les ayudaron a subir a aquella barcaza pequeña, no con buena pintura pero sí, provista de víveres y todo lo necesario para la recuperación de los dos marineros.

- Siempre hay que tener esperanza, no todo llega enseguida, pero si sabes esperar y aguantar, en el momento justo, vendrán a salvarte - Dijo el capitán

- La vida es una espera continua, ahora lo veo claro. - Respondió el marinero

- Rendirse es lo último, siempre viene alguien para robarte una sonrisa cuando más lo necesitas, una caricia cuando más sufres y cuando eso pasa, solo tienes ganas de luchar por ello y mantenerlo, en nuestro caso, ha sido una persona con este barco, pero, en otros muchos casos, es un ángel vestido de mujer u hombre que nos salva de la soledad, y vuelve todo a tener sentido. Solo hay que saber esperar, amigo mio.

Y en un cielo despejado donde a lo alto reinaba el sol majestuoso de aquel Noviembre frio, la barcaza se iba alejando y atrás quedaban días de sufrimiento, ahora les tocaba acariciar el dulce camino de quien se siente ganador, en un mundo caótico de gente que viene y va.