atletismo

II Ultrafondo de Loriguilla

.El caso, es que gracias a mi indudable constancia en todos los ámbitos de mi vida, vuelvo a abrir un blog, y además, escribir en él, unos dos años después de mi "exitosa" vida en Vavel, donde pasé unos dos buenos años, donde conocí a una persona que cambió mi vida, narrando con mi incansable tesón y compatibilizando dos millones de tareas la vida de un pequeño equipo catalán situado en el extremo de la península y que dejé cuando a mi compañero de andanzas y locuras, lo fichó tal equipo para que fuera su jefe de prensa, y como es normal, acabé solo en un barco que ya de por sí naufragaba con dos tripulantes y que con uno la tarea de llegar a buen puerto -o por lo menos llegar a un puerto- se hizo insostenible y acabé lanzándome al agua, tal David Meca.

Habiendo cumplido la misión de acabar esa temporada, donde el Llagostera acabó por descender, volví a la carga con el Valencia Mestalla, pero poco tiempo duró esta aventura, dejé el lienzo y bastantes cuadros sin pintar para embarcarme en otro proyecto personal, por otra parte, el más difícil de todos: Convivir con alguien

Después de haber dejado el mundo de la escritura de los suburbios (internet), me sentí ilusionado con mi nuevo proyecto de vida, pero como no, y parece un sino en mi existencia, volvieron a cantar las sirenas. Cual Ulises, cuando iba por buen camino, acabé seducido por el canto de la "ondina" y acabé en una isla, incomunicado de todo mundo que no fuese trabajo -ni deporte, ya que estaba lesionado por aquel entonces-, por un año, y también, cual Ulises conseguí liberarme de ese canto.

Esto lo cuento a modo de introducción y de terapia, ¿Porque no?, para entender porque vuelvo por aquí tanto tiempo después, cuando estas cosas no me disgustan en absoluto.

Yo he venido aquí para hablar de mi libro

No de mi libro exactamente, pero si voy a hacer referencia al titulo que nos atañe en este "Post", que no es otro que mi primera experiencia en un Ultrafondo.

Para realizar este tipo de pruebas, primero, por encima de todo, hay que estar absorbido por el mundo del running, básicamente, porque solo los que están en este mundillo, entienden que es no parar de hacer kilómetros y es que una persona ajena a este mundo le puede parecer una locura y realmente lo es, por supuesto. Segundo, estar un poco loco -o bastante-, si estas cuerdo, nunca te llegas a plantear hacer más de una maratón y todo esto si te llegas a plantear hacerla.

Al salir de la lesión, ya me propuse muchas cosas y una de ellas era finalizar el siguiente año con una maratón hecha, y que esa distancia fuera en mi ciudad y quitarme la espina que llevaba clavada hacía dos años, con el "Maratón Valencia" fallido por culpa de la lesión. Dicho y hecho, empecé a entrenar, combiné gimnasio con sumar distancia y poco a poco llegar al objetivo, pero como ya he puesto arriba, mi vida no es tan espléndida y lo de "poco a poco" se esfumó cual humo de una hoguera, al tiempo que descolgué el teléfono y me hablaron sobre la posibilidad de ir al "II Ultrafondo Loriguilla" y esta vez, tuve que pensármelo, era un reto exigente y al cual nunca me había enfrentado antes, ni aproximado siquiera, pero estando en un buen momento de forma, mi respuesta no podía ser distinta a un sí.

Dia de la prueba

¿Quién se levanta un domingo a las seis de la mañana para correr seis horas?, pues habéis acertado la respuesta. Fue una semana exigente en cuanto a trabajo se refiere y pensar en lo que se me venia encima, me hacía pensar muchas cosas, una de ellas fue: "Has perdido la cabeza, colega".

Cuando salí del coche, mi cabeza rondaba en como iba a reaccionar el cuerpo según fueran pasando las horas, y ya en la salida-meta, viendo a los demás corredores es cuando pensé que estaba muy fuera de lugar en ese instante y que el "No" debería haber sido la palabra correcta y nunca me hubiera equivocado tanto.

Tomada la salida, y escuchado a otro compañero de andanzas sus consejos y su experiencia, en el principio de esta "locura" me hice una planificación en la cabeza, hacer 60K, es decir, un ritmo de 6 min/k. Y lo cumplí pero en los primeros 5 primeros, enseguida, bajé a 5:30 min/k y del kilómetro 15 al 22 los hice por debajo de 5, incluso, dos meses después, mi récord lo tengo aquí,4:04 - lo he intentado bajar en entrenes pero siempre me quedo en un frustrante 4:14-.

A partir de la media maratón. me fui poniendo pequeños objetivos para mentalmente aguantar: llegar a los 30, 42, 55 y 60. En una prueba así, veo fundamental trabajar con pequeños objetivos y es que gota a gota va haciendo erosión. De camino a mi segundo objetivo, me encontré revitalizado, viendo que el gran paso de cumplir con una maratón estaba a punto de fructificar y fue vital para mantenerme a flote el resto de la prueba. A partir de este escalón debo reconocer que sufrí hasta el final, aún me quedaban dos horas y diez minutos por delante, aunque mi principal objetivo estaba cumplido.

El siguiente escalón, eran los 55 y tuve que sudar para ello, pero sobretodo, comer y no dejar que el músculo se desgastase en demasía y no hubiera ningún susto ni sobresalto. Mi cuerpo reaccionaba bien, mi cabeza estaba mentalmente fuerte para seguir, y el abandono ya no era una opción después de tantos kilómetros y tiempo luchando contra mis demonios, y conmigo mismo -mi mayor enemigo-.

Y aquí lo fantástico que puede llegar a ser el cuerpo humano, después de seis horas corriendo y sobrepasar los 7 min/k, el cuerpo resucitó en el último kilómetro "volando" a 5:30 min/k y reviviendo después de la hora crítica que pasé y que por azar logré resistir los envites del abandono y terminar así, mi primer ultrafondo.

En resumen

Hacer pruebas de este tipo son una locura y mentalmente tienes que estar muy fuerte para acabarlas, porque si solo dependemos de nuestro físico se hace imposible, y de verdad, gané en todos los sentidos: Me demostré a mí mismo que si, podía hacer una maratón, de hecho hice unos 18 más de regalo, y no solo eso, si no que, tuve la oportunidad de conocer a atletas y personas que abanderan los valores del deporte y que la humildad son su principal arma, por último descubrí este submundo del atletismo al que muchos no se atreven a asomar la cabeza, pero cuando lo haces, difícilmente vuelves a esconderla